Hay veces en que la realidad supera las propias pretensiones. Y eso es lo que ha ocurrido, en mi caso, con Los Detalles. Allá por marzo de 2003 me instalaba en un taller de ocho metros cuadrados en la zona norte de Madrid. Con pocos medios pero con mucha ilusión. Desde entonces, vuestra confianza en mis creaciones, el boca a boca y la fidelidad con la que me habéis acompañado en este viaje ha permitido transformar esos ocho metros en ochenta, y dotar éste, mi nuevo refugio creativo, de aquellos parámetros que han presidido mi actividad desde sus comienzos: el mimo, la dedicación, la ilusión y la apuesta por la originalidad y el trabajo bien hecho.

Mi buhardilla es mi tarjeta de visita: el lugar donde os espero para que podáis conocer todas mis creaciones, elegir los envases y materiales que consideréis más adecuados y componer con ellos combinaciones llenas de frescor y originalidad.

Sentios como en casa. Sois mis invitados.